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Las Ventajas de la Incorporación del Abogado del Niño al  Procedimiento de Mediación

 

Autora: María Alejandra Román

INTRODUCCION

En la actualidad el proceso judicial es agobiante, extenuante, interminable, altamente costoso y muchas veces la decisión a la que se arriba es injusta o no se ajusta a las expectativas de las partes, por cuanto la misma queda a criterio del juez, a lo que cabe agregar que muchas veces no se arriba a solución alguna porque los procesos finalizan por otras causas (prescripción, desistimiento, caducidad, etc.).

A continuación se define la mediación, el concepto del abogado del niño, la importancia de la figura y por último las ventajas de incorporar al abogado del niño a la mediación.

DESARROLLO

  1. ¿Qué es la Mediación?

Según Gladys Álvarez y Elena Highton la mediación “es un procedimiento no adversarial en el que un tercero neutral, que no tiene poder sobre las partes, ayuda a éstas a que en forma cooperativa encuentren el punto de armonía en el conflicto”[1].

En lo personal concluyo que la mediación es un proceso no adversarial, pacífico y cooperativo en el que las partes en conflicto tratan de encontrar una solución rápida y efectiva a sus problemas, siendo asistidos por un tercero neutral (mediador/a) que buscara el acercamiento entre ellas a través de la principal herramienta con la que cuenta: la comunicación.

  1. Concepto Abogado del Niño:

La Ley Nacional Nº 26.061 “Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas Niños y Adolescentes” crea una nueva figura: “el Abogado del Niño Niña y Adolescente”. Se trata de una garantía mínima del debido proceso con el que puede contar cualquiera sea su edad y hasta los 18 años- en cualquier proceso (civil, comercial, laboral, familiar o administrativo) o procedimiento en el que puedan verse afectados sus derechos o intereses.

Rodolfo Jaureguí indica que “el abogado del niño…representa los "intereses particulares o personales" del niño. Defenderá en definitiva el interés superior del niño según la propia mirada de la persona menor de edad, siguiendo en cuanto sea posible sus instrucciones. "Patrocina" como sinónimo de favorecer o amparar intereses y derechos, los cuales son definidos por el niño, contemplando esa voluntad sin sustituirla, en la mayor medida”[2].

Puede concluirse que el abogado del niño no solo es aquel letrado especializado exclusivamente en asuntos de niñez y adolescencia sino también aquel profesional capacitado para escuchar activamente al niño desde su nacimiento hasta los 18 años de edad y cuya especial función o misión es traducir sus intereses, necesidades y deseos. Dicho abogado debe ejercer su cometido en toda instancia en la que un niño participe, acompañando y haciendo efectivo el real acceso a la justicia por parte de los mismos como verdaderos sujetos de derecho.

  1. Importancia de la figura y las ventajas de incorporar a la mediación:

Los niños tienen derecho a ser oídos y atendidos cualquiera sea la forma en que se manifiesten, en cualquier ámbito en que se encuentren (escuela, hospital, comisarías, juzgados, etc.).

Este abogado tendrá una participación autónoma, imparcial, oportuna y necesaria, sin que se confunda con la actuación de los demás operadores de derecho.

Tanto por su condición de seres humanos y la dignidad inherente a ellos, como por la situación especial en que se encuentran. En razón de su inmadurez y vulnerabilidad, requieren protección que garantice el ejercicio de sus derechos dentro de la familia, de la sociedad y con respecto al Estado.

La figura necesaria del abogado del niño se verá materializado en esa escucha activa compuesta por palabras, gestos, miradas, silencios, emociones todo esto el abogado deberá saber interpretar para convertirlas en actos procesales y así cumplir con la debida defensa, por tales motivos es que debe ser un profesional especializado quien trabajará en forma interdisciplinaria.

Por lo expuesto es necesario la figura del abogado del niño especializado como una garantía más de que se respetará las formas no verbales de comunicación, la expresión corporal y facial, las emociones, los dibujos, los silencios, mediante los cuales los niños muy pequeños se hacen entender, y sin dejar de tener en cuenta aquellos niños con dificultades para hacerse oír como por ejemplo, los niños con discapacidades para los cuales los estados partes deberán tener disponibles los modos de comunicación necesarios para facilitar la expresión de opinión.

Se multiplica la generación de mayores opciones en la utilización de habilidades, estrategias y recursos; enriqueciéndose con la mirada interdisciplinaria el diagnóstico del conflicto y su gestión integral en todas las etapas del proceso; favoreciéndose la integración de diferentes puntos de vista, y la disminución de "puntos ciegos"; permitiendo el abordaje de conflictos de alta intensidad con mayor eficacia. Por último facilita la comunicación, habilidades de resolución de conflictos, aceptación y gestión de las emociones asociadas al proceso[3].

La mediación como instrumento de solución de conflictos debe posibilitarles a los niños que se expresen sin presiones, sin influencias.

Tal como lo señala Lisa Parkinson: “El principal beneficio de la participación directa de los hijos en la mediación es la reapertura de los canales de comunicación entre estos y sus padres, para que puedan hablar juntos con más empatía y comprensión”[4].

 

CONCLUSIONES:

Decimos que debe ser el abogado del niño un profesional altamente capacitado en temas de niñez y adolescencia lo que le permitirá entender que cada uno vive una historia de vida particular, una realidad distinta con sus miedos, inseguridades, abandonos, incertidumbres, ausencias, y llenos de confusión lo que los agobia, los altera los estresa y a veces produce ciertos trastornos.

El abogado del niño no es quien los representa como si se tratare de un cliente adulto que sabe a dónde apunta y lo que quiere, este niño de pronto se encuentra en un mundo nuevo total y absolutamente desconocido y necesitara más que una representación un asesoramiento, un acompañamiento, una guía, alguien que por fin los escuche, que no hable en términos léxicos difícil de comprender, alguien que se exprese de manera fácil y amigable, los entienda no los juzgue ni los aminore, que empatice, los respete, le brinde contención e importancia a sus verdaderas necesidades, intereses y deseos.

Me refiero más aun a que ese abogado lo represente diferenciándolo de sus padres, y pueda ser escuchado y así expresar su opinión, sus deseos y verdaderas necesidades, que sea citado ante el juez, ante el mediador aquel tercero neutral que actuara como puente y facilitador de la comunicación.

Estamos entonces ante un nuevo paradigma que es nada más y nada menos que la presencia y protagonismo de los niños en los procesos de mediación a través y con su abogado del niño, un nuevo desafío y gran oportunidad para empoderarlos e incluirlos como personas que son en el conflicto que los involucra.

Ya para finalizar, los niños sentirán que se los tienen en cuenta para las decisiones, que por fin alguien los escucho los protege los representa y los respetan.

 


 

[1]ALVAREZ, Gladys y HIGHTON, Elena, “Mediación para resolver conflictos”, Ed. Ad.hoc, 1995. Pág. 195.

[2] JÁUREGUI, Rodolfo G. “La CSJN y un fallo que deja dudas a propósito de la intervención del abogado del niño”. DFyP 2012 (noviembre), 01/11/2012, 271. Corte Suprema de Justicia de la Nación ~ 2012-06-26 ~ M., G. c. P., C. A. s/recurso de hecho deducido por la defensora oficial de M. S. M.

[3] http://www.legaltoday.com/blogs/civil/blog-de-co-mediacion/gestionar-conflictos-en-equipo-la-co-mediacion#

[4] Parkinson, Lisa, Mediación familiar. Teoría y práctica: principios y estrategias operativas, 1ª ed. en castellano, Barcelona, Gedisa, abril 2005, pág. 207.

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