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La Prueba Pericial en el Proceso Civil Oral

 

 

Autora: Verónica Noelia Pérez Yacuzzi

 

Proposición:

La oralidad tiene como rasgo distintivo la presencia de un juez director, que participa en cada uno de los actos procesales, permite acercarlo a las partes y aún mucho más a las pruebas, dejando de lado a los jueces de firma para dar paso a jueces presentes y comprometidos. En esta ponencia se intenta determinar los recaudos que debiera cumplir la instauración de este sistema teniendo como eje central la prueba pericial.

Fundamentación:

Una aproximación al concepto de oralidad nos revela que hace referencia a quién se manifiesta mediante la palabra hablada. Lo que permite un ida y vuelta directo entre los interlocutores; trasladado al derecho procesal permite la inmediación, el acercamiento total y completo del juez con las partes y especialmente con la prueba; detrás de cada expediente hay personas, conflictos que revisten gran importancia para cada una de las partes involucradas.

Otro rasgo distintivo de la oralidad es la posibilidad de un desapego a formalidades superfluas que no hacen más que entorpecer al proceso, lo dilatan hasta el infinito, obligando, muchas veces, a sentenciar teniendo un conocimiento parcial de la causa.

Pero, la implantación definitiva del proceso civil oral, implica no sólo la sanción de normas de derecho que lo establezcan, sino la adecuación de todo el sistema, que conlleva un cambio cultural importante, además de la capacitación constante de los operadores judiciales.

La médula de la oralidad se encuentra en la etapa probatoria y en lo que respecta a la prueba pericial en particular, el perito viene a auxiliar y complementar el conocimiento del juez, pero no realiza su tarea solamente para él sino para el proceso en general. Se trata de un tercero imparcial cuyo dictamen no es vinculante, pero que sin dudas determina su decisión, proporciona al juez los principios para poder enjuiciarlos, se trata de una persona colaboradora, asesora y hasta consejera del magistrado.

El perito, debe tener una participación activa en el proceso oral. Debe prestar colaboración, utilizar todas sus habilidades para evitar dilaciones innecesarias y que sus explicaciones y aclaraciones puedan ser vertidas en el menor tiempo posible.

Pero, más allá de que el dictamen sea presentado por escrito o no, la oralidad radica en la posibilidad real de la interrogación, del contradictorio y de la valoración que de todo eso haga el juez.

Para poder hablar de la prueba pericial dentro del proceso civil oral hay que establecer los siguientes parámetros: se trata de una prueba totalmente diferente a las demás, que muchas veces provoca amplias dilaciones en los procesos. Además de resultar costosa en tiempo y dinero.

La materia u objeto a la que se somete la pericia constituye la fuente y como tal preexiste al proceso por ello la necesidad de establecer el material a analizar para poder proponer la prueba correctamente. En ese orden de ideas las Bases para la Reforma Procesal Civil y Comercial nos aconseja una salida que resulta ventajosa para poder cumplir con un proceso civil más ágil y por lo tanto más eficaz, que se encuentran entre los fines principales de la oralidad: su producción con anterioridad a la promoción de la demanda en determinadas oportunidades. Existiendo en los Códigos procesales civiles y comerciales de Corrientes, Chaco y Santa Cruz la posibilidad de prueba pericial anticipada, siempre que no se requiera colaboración de la otra parte y sea denegada o deba ser producida en el marco del proceso judicial.  

Pero, si el requerimiento de la intervención judicial del perito implica la interrogación del mismo dentro del marco del proceso para dilucidar un conflicto sobre áreas desconocidas por el juez, ¿cómo y cuándo existe esa interrogación? Solamente a través del papel, ¿cuántos jueces hacen uso de la facultad conferida por el art. 473? En la que el juez podrá ordenar que el perito dé las explicaciones que se consideren convenientes incluso dejando libre al magistrado requerirlas por escrito o en audiencia. Parafraseando a Joan Picó I Junoy sea cual sea el modo en el que se introduce esta prueba en el proceso el núcleo de la cuestión radica en la posibilidad de contradicción de su contenido, pero aún más allá, que esa posibilidad no dependa de que el juez quiera clarificar su contenido, sino que exista la posibilidad real en una audiencia en la que pueda valorarse mediante la inmediación la prueba y en la que se simplifique su producción, pero aún antes de su dictamen, que las partes puedan aportar puntos de pericia en el mismo momento sin que se realice un ir y venir de notificaciones. 

La oralidad permite que la parte pueda preguntar, ante el juez, al perito todo lo que considere necesario respecto al desarrollo de las distintas etapas y procedimientos llevados a cabo para la elaboración de sus conclusiones. 

Exposición por parte del perito de su dictamen, respuestas a preguntas y objeciones, respuestas a solicitudes de ampliación del dictamen y la declaración conjunta de todos los peritos intervinientes e incluso el careo entre ellos, ya establecido por el art 345 de la LEC.

Pero, ¿cómo se logra adecuar este medio probatorio desesperadamente escrito dentro del marco de un proceso oral? Como ya se expresó, los sistemas orales o escritos no son posibles en toda su plenitud, en palabras de Chiovenda, el proceso oral es aquel cuya sentencia es pronunciada en base a pruebas producidas bajo los ojos del magistrado, con la posibilidad de control de las partes y cuya valoración final es realizada por el magistrado en virtud de las reglas de la sana crítica, que si bien le otorga la libertad para pronunciarse en cuanto a su estimación se le presenta el límite de no caer en la arbitrariedad al requerir, en caso de apartarse, la debida fundamentación.

Pero, ¿qué implica esta oralidad? Un proceso por audiencias, en el que prime la inmediación, el acercamiento real del juez a las partes y con las partes a las pruebas vertidas en juicio. Se requiere en primer lugar, de un juez comprometido con su tarea, de un juez que verdaderamente quiera conocer el caso judicial y no sólo resolverlo, encontrar la identidad en que la persona que interroga sea la misma que la que sentencia. ¿Cómo puede llegar el juez a ese estado del conocimiento? Mediante el compromiso de un juez que pregunta, que indaga, que está presente en las audiencias, la normativa acompañada de un cambio cultural.

El fin último de la oralidad, la inmediación y la concentración y en este último punto haciendo hincapié en el peritaje y en el proceso en general, resulta ser lograr una justicia más eficiente y eficaz, entendida la justicia como servicio (y obligación) del estado, eficacia, logro de resultados y de manera eficiente, con el menor costo posible.

Despojarse de la idea de resistencia a asumir nuevas responsabilidades y lograr mediante los medios tecnológicos la fidelidad de los registros de las audiencias y la concentración y economía procesal simplificando los actos.

 

Conclusiones:

Son muchas las aristas que se ven beneficiadas con el cambio que se propone; nuestro proceso fue heredado de las Leyes de Enjuiciamiento Españolas del Siglo XIX, que preveían un proceso lento y burocrático, con prácticas ritualistas de duración excesiva que ya no encuadran en los gobiernos democráticos que buscan un efectivo acceso a la justicia y el debido proceso, de un tiempo a esta parte con las reglas de la inmediación y la oralidad.

En este orden de ideas, el juez era un mero espectador, que se limitaba a emitir sentencia, sin tener contacto directo con las partes, peritos ni demás pruebas, todo se traducía al expediente escrito, a lo que reflejaban sus hojas. Todo ampliamente superado por los medios tecnológicos, con el avance de la sociedad como tal, que exige del servicio de justicia soluciones rápidas.

Se trata de un todo, reforma normativa, cambio cultural y adecuación de las políticas de Estado. Simplificar las formas y en lo que refiere a la temática de esta ponencia, que el peritaje deje de ser el fantasma de los procesos civiles, por el ritualismo que tiene, que exista la posibilidad real de interrogación por parte del juez y de las partes, el deber de colaboración del perito, lo que indefectiblemente reducirá los costos, e incorporar a las nuevas tecnologías en este proceso de cambio, por ejemplo en la videograbación de las audiencias, que llevan consigo un doble beneficio, da publicidad a los actos del poder judicial y genera más seguridad en el particular, además de que contribuye a la transparencia. 

Pero además se requiere capacitación, de los magistrados y el despojo de prácticas obsoletas, evitando la delegación constante en otros miembros del juzgado, que en definitiva hace perder la inmediación y provoca que no se identifique en una sola persona el que toma contacto con las pruebas y el que sentencia; y capacitación y compromiso de los profesionales litigantes, por el principio de colaboración procesal, que deriva en cargas y deberes para todos los sujetos intervinientes.

 

Referencias Bibliográficas:

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CHIOVENDA, José, Principios de derecho procesal civil, traducción de la 3° ed. Emiliana por José Casais y Santaló, Tomo I, Madrid, Reus, 1977.

COSSIO, Carlos, La plenitud del orden jurídico y la interpretación judicial de la ley, Editorial Struhart & Cía., San Justo, 2008.

FALCÓN, Enrique, Tratado de Derecho Procesal Civil y Comercial, T. II Avatares de la demanda. Oposición. Prueba., 1 ed., Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, 2006.

GOZAÍNI, Osvaldo, Garantías, Principios y Reglas del Proceso Civil, Capítulo XVIII Las reglas de la oralidad y la escritura, 1ed., Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Eudeba, 2015.

LORENZO, Leticia, Manual de litigación civil, Centro de Estudios de Justicia de las Américas, CEJA, Santiago, Chile, 2017.

MIDON, Gladis y MIDON, Marcelo, Manual de Derecho Procesal Civil, Segunda edición actualizada, La ley, 2014.

OTEIZA, Eduardo, Oralidad y escritura en un proceso civil eficiente. Coloquio de la Asociación Internacional de Derecho Procesal, Universidad de Valencia; Federico Carpi, Manuel Ortells, eds., 2008, t. I.

PICÓ I JUNIY, Joan, La oralidad en el proceso civil español. Exposición en el XXIX Congreso nacional de derecho procesal, Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, 2017 AADP.

 

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