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Educados en la comodidad

Por José María Salgado

Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas

que ya tienen la forma de nuestro cuerpo

y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares.

Es el momento de la travesía.

Y, si no nos animamos a emprenderla, nos habremos quedado para siempre

al margen de nosotros mismos.

Fernando Pessoa

 

I.-

Cuando la estructura es el todo, nadie puede salir de lo predispuesto y quien lo intenta –con aciertos o errores- es sencillamente expulsado. Negar la matriz, es también imponer otra (o incluso afirmar la nada) y pretender la existencia de otra verdad; es, en definitiva, imponer la misma secuencia. Señalar la existencia de otros modos, de otros análisis y de otras miradas, la mayor parte de las veces, cuando se carece del acompañamiento del poder dominante, es seguir la suerte de las ideas que sedimentan la historia y son pasadas al libro del olvido.

Khun, señalaba que cuando un miembro de una comunidad científica esgrimía una teoría que venía a resolver un problema que no estaba a priori en el inventario de cuestiones a solucionar, el paradigma vigente era incapaz de validarla. Sencillamente porque se encontraba por fuera de los fundamentos en los que se asentaba el conocimiento vigente en ese tiempo. Los paradigmas vigentes suelen atraer a la mayor parte de las personas que componen una generación de estudiosos a asumir sus conceptos como verdades únicas, infranqueables y ello limita el espectro de desarrollo científico. Sin embargo, no impiden que existan investigadores, o escuelas, que no crean en ellos o que trabajen para modificarlos. Quienes no acompañan las reglas fijadas por el paradigma o los que se aferran a viejos puntos de vista suelen ser ignorados en sus trabajos o eliminados de la profesión. Dicho contexto encarna una visión rígida del campo de estudio, que excluye aquellas miradas que no comparten sus fundamentos basales .

Las ciencias educativas, aún cuando sería deseable que tuvieran otras pretensiones, se encuentran comprendidas en la lógica descripta. La cuestión se vuelve más notoria cuando el rol de educador está desempeñado por personas que, aún teniendo buenas intenciones y vocación por el conocimiento, no se encuentran preparados para dar esa lucha. Nuestras facultades de derecho están, mayormente, estructuradas como líneas fordistas que producen un único perfil de profesional. ¿Hasta donde estamos dispuestos a validar, aún en desacuerdo, ideas que no coinciden con las dominantes?

Hace poco participé de una discusión con mis alumnos respecto de la dinámica del curso. La conversación discurría hacía el cumplimiento de un reglamento interno y la modalidad de evaluación. En la defensa de una de las posturas surgió el argumento de la inclusión educativa como fundamento. No lo dije abiertamente, sino con un chiste ocasional, pero advertí una gran energía mal canalizada. Deseos de luchar para cambiar una realidad determinada, dispersos en un medio poco propenso a enseñar los resortes para hacerlo. Una realidad, repetida, carente de una tradición que nos impulse a la incomodidad de las preguntas que aún no tienen solución. Hoy la revolución está en las aulas y en el conocimiento que cada persona puede adquirir como herramienta; el mecanismo más potente es la idea que desestabiliza la realidad, que la vuelve maleable y que deja ver lo que permanece invisibilizado.

II.-

El tiempo de formación es determinante y lo que se deje para mañana no será realizado. En lo inmediato, la actualización del conocimiento de los operadores, sea en cuestiones jurídicas o extrajurídicas, es una cuestión abandonada al interés de cada uno. No hay revalidación de cargos o matrículas de ninguna especie . Existen espacios institucionales dedicados a la instrucción de profesionales en cuestiones estrictamente jurídicas. Su realización es optativa, gratuita y, en muchos casos, gozan de gran informalidad en la asistencia y en la evaluación de sus resultados. En el Consejo de la Magistratura de la Nación funciona la Escuela Judicial para aspirantes a cargos de Magistrados o Funcionarios, en los distintos colegios de abogados suelen ofrecerse cursos o conferencias relativas a temas puntuales y en cada fuero se organizan los cursos necesarios para la promoción de los empleados judiciales.

La formación universitaria, en la mayoría de los casos, ha quedado obsoleta, encorsetada en currículas diseñadas para otras necesidades y para otro mundo. Los operadores jurídicos de hoy son la cosecha de décadas de desprecio por la educación en general. Hacia fines del siglo pasado, destacaba Jaim Etcheverry, la importancia hacía la educación era meramente discursiva, dado que no trascendía de los mensajes políticos a acciones concretas.

De todas maneras el cambio en esta área sólo puede planearse mediante una acción constante de décadas. Entre 2003 y 2012 el porcentaje del Producto Interno Bruto destinado a educación creció desde el 3,64 % al 6,81 %. En ese período se construyeron más de mil escuelas que incluyeron en el sistema educativo a medio millón de alumnos. Se implementó el programa Conectar Igualdad, se construyeron nuevos edificios universitarios, se crearon más de una decena de universidades y se mejoraron los sueldos para investigadores. La implementación debe ser progresiva y los resultados, como señala Echeverry citando a Postman, son los niños que enviamos al futuro y que no habremos de ver .

A nivel de grado los ejes referenciales no toman mucha nota de los cambios e incluso involucionan. El derecho procesal en la carrera de Derecho de la UBA, al que me refiero por conocer su realidad y que puede valer como muestra de una secuencia general, ha quedado reducido a una expresión mínima –una materia de cuatro meses para la parte civil y comercial, lo que se enseñe en la asignatura de derecho penal, los cursos del ciclo orientado (6 puntos) y lo que se aprende (por necesidad) en Práctica Profesional-. No se aborda la teoría general del proceso y existe un gran retroceso al presentar –merced a estas omisiones- la idea de que se trata de “meros trámites burocráticos” para hacer avanzar el expediente, cuando todos sabemos que sin garantías útiles los derechos materiales son declamaciones propias de los trovadores o juglares. La estructura de la currícula y el contenido asignado a cada uno de sus componentes, su ubicación, sus desproporciones, inequidades, sus centros y sus periferias, responden a una visión política –conformada a través de la historia- de lo que debe ser enseñado .

La renovación de los docentes y, por tanto, el acceso democrático de nuevos conocimientos a la universidad pública, también registra demoras alarmantes que ya se cuentan por decenios. Once años transcurrieron desde el llamado, en el año 2003, a un concurso para cubrir tres cargos de profesores Titulares (expds. 601.948/03 y 602.016/01). Luego se hicieron reiteradas convocatorias para cubrir cargos de profesores Adjuntos desde el año 2005 (expds. 605.517/05, 606.144/06, 606.151/06, 606.160/06, 607.539/06, 609.525/07, 609.519/07, 611.133/08 y 188/12) y otra nueva convocatoria para renovación de cargos de profesores Titulares (expd. 187/12). En los expedientes citados se encuentran involucrados 30 cargos docentes. Desde cada una de las convocatorias citadas poco se ha hecho , al punto que no se han tomado siquiera las pruebas de oposición. Lo propio sucede con la designación de los auxiliares docentes, cuya convocatoria fue efectuada en el año 2009.

Es un exceso injustificado, que seguramente se reitera en otras materias, propio de una facultad que parece haber olvidado la función primordial que está llamada a cumplir. No es una casualidad. Los docentes tenemos nuestra cuota de responsabilidad por asistir impávidos ante tamaño avasallamiento. Todo tiene una explicación: somos el perfil de abogados que esa Alta Casa de Estudios formó.

El letargo es también editorial, la demanda está puesta en los trabajos jurídicos deseados por el mercado de los abogados que hemos sabido educar. Los que escriben cuestionando la matriz, si pudieran, serían publicados en el canto de las hojas, no sin antes hacer alguna sugerencia sobre su contenido al autor, a ver si se redime de una buena vez!!!

El daño al desarrollo de la ciencia procesal, donde finca mi interés más cercano, es enorme. Es triste reconocerlo, pero estamos retrocediendo más allá de los fundamentos escritos hace más de un siglo y medio en la célebre Polémica sobre la “Actio” entre Windscheid y Muther o en la Teoría de las Excepciones Procesales de von Bullow , buscando cobijo en la comodidad de la ignorancia .

III.-

La estructura nos marcó un sendero y los viejos profesores que habían visto otras realidades posibles ya no están para desafiarnos a tomarlas. Roitman Rosenmann marca la incidencia del poder dominante en esta cuestión: "Articular el conocimiento y hacer compatible un pensar acorde a la dinámica impuesta por el sistema es en sí una decisión política en la cual se modifican los mensajes, el discurso y la lógica de la acción comunicativa. En su conjunto, afecta todo el proceso de socialización. Así, se hace obligatorio modificar los contenidos de las enseñanzas y los programas educativos básicos para hacer frente a las innovaciones derivadas del naciente proceso de socialización sistémica.

La educación prescolar, básica, media y superior son los objetivos centrales del proyecto fundacional de un orden cuyo lenguaje debe coincidir con los principios y presupuestos que determinan la razón del pensamiento sistémico. Se trata de crear un "nuevo ser social" cuyos conocimientos le permitan adecuarse mejor al orden, dotándose, al mismo tiempo, de aquellos valores sobre los cuales se fundamenta el sistema; así se favorece una integración cimentada en un total acatamiento y disciplina a la dinámica interna impuesta del sistema. Para desartirular el pensar debe modificarse de manera completa el sentido del lenguaje, estableciéndose una relación sincrónica entre lo que comunica el sistema y lo asumido por el interlocutor (...)

Un sistema vivo con un hombre muerto. Un código con el cual operan los individuos. Un orden donde el tiempo histórico se circunscribe al tiempo del sistema. En este devenir de un tiempo sincrónico, el pensar, en tanto acto de apropiación de la realidad social de conciencia individual y colectiva, desaparece o se transforma en una actividad superflua y poco útil. Lo posible de pensar está ya pensado, no es necesario fundar conocimiento.”

Bourdieu señala que los profesores de derecho son poco propensos a tomar públicamente posición sobre los problemas políticos y, en los casos en que lo hacen visible, por deber o necesidad, aquella se define en la relación entre las disposiciones éticas o las inclinaciones propiamente políticas y el mercado en el cuál debe ofrecerse .

La inteligencia es heterogénea porque no hay una única habilidad que la defina, es dinámica ya que nuestro cerebro toma múltiples estímulos y sus conexiones son las que generan nuestros progresos y las formas de manifestación de la inteligencia son tan peculiares como las huellas dactilares . Sin embargo, en el mejor de los escenarios, nos preparan para desarrollar nuestra vida de acuerdo a las reglas vigentes, a sus interpretaciones, excepciones y variantes. Nos inculcan que hay que conocer los fallos dominantes y la jurisprudencia comparada. Nos entrenan para detectar ciertas desigualdades y bregar por su equilibrio. Si nos mantenemos dentro de esa parcela esperada por todos, aseguran, seremos felices. Fuimos educados en la comodidad.

IV.-

Hemos olvidado la importancia de tener una mirada creativa, de eludir el tedio de los moldes preconcebidos y de escudriñar el entorno desde una óptica distinta. Nos educaron guiándonos hacia un comportamiento conductista, desarrollado en un medio que genera una gran competencia para ir a ningún lado, haciéndonos creer que el destino de realización es ganar mayor comodidad y evitar las sanciones al pensar alternativo y crítico .

Un día el prisionero de Platón descubre que sus cadenas están rotas, la sensación inicial es de zozobra e intenta volver denodadamente a su zona de confort, su estabilidad, su funcionamiento normalizador, pero no puede. “Sabe que estuvo encadenado todo este tiempo y ahora siente, aunque con miedo, que se le abre un mundo nuevo. No es que vence la propensión a permanecer en la caverna, sino que no puede controlar el impulso que le exige levantarse y empezar a probar su cuerpo que hasta entonces no había ejercitado.”

El punto de desequilibrio, de desestabilización, que desencaje al sujeto y que remueva la estructura, ya no finca en la fuerza, porque la fuerza está en el pensamiento. Romper la linealidad, romper la ruptura. Salir. Hay que olvidarse de las recetas para salvarse, porque hay que escapar para hacerlo, no dejarse atrapar . Deberíamos familiarizarnos con ello, vivir en ello, no tener miedo a hacerlo. Sacar de nuestra mente la idea de que es algo tedioso. Deberíamos empezar a salir de la comodidad aprehendida y huir de nosotros mismos.

Kuhn, Thomas S., La estructura de las revoluciones científicas, trad. De Carlos Solís, Fondo de Cultura Económica, México, 2006, p. 70/73.
Rojas, Jorge A., La habilitación profesional: vexata quaestio. Nueva visión., octubre de 2001, presentado en la Academia Nacional de Derecho (Instituto de Derecho Procesal), sin publicar, se puede ubicar en www.jorgearojas.com.ar.
Etcheverry, Guillermo Jaim, La tragedia educativa, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2009.
Se fijó a partir de 2004 (Resolución CS 3798/04) esa cantidad, también mínima, de puntos en estos términos: por lo menos dos deben corresponder a un curso que tenga como contenido los métodos alternativos de resolución de conflictos y otros dos deben corresponder a un curso de Procedimientos de Prevención y Resolución de la Insolvencia. Los cursos en ésta área se ofrecerán teniendo en cuenta las necesidades y falencias detectadas en los estudiantes durante el curso de Práctica Profesional.
Colerio, Juan P., En los umbrales de la desaparición del derecho procesal, ponencia presentada en el XVI Congreso Nacional de Derecho Procesal celebrado entre el 23 y el 26 de octubre de 1991 en Buenos Aires, p. 60/75. El derecho procesal en la UBA ha sido minimizado en el plan de estudios. También en la política que se emplea para la promoción de los docentes.
Ver el capítulo: “1. La importancia política de la estructura del plan de estudios de la facultad de derecho” de la obra de Kennedy, Duncan, La enseñanza del derecho como forma de acción política, Siglo XXI, Buenos Aires, 2012.
Barraza, Javier Indalecio, Los concursos docentes universitarios: Análisis doctrinario-jurisprudencial, LL, 2011-A, 729.
Se designaron algunos jurados y el concurso del expediente n° 609.525/07 –que involucra un cargo- se llevó a cabo en la segunda quincena del mes de noviembre de 2014, coincidentemente con una nota presentada por la Asociación Argentina de Derecho Procesal expresando la preocupación que esa realidad le generaba. Ver Revista de Derecho Procesal, Jurisdicción y Competencia, 2014 – 2, Rubinzal Culzoni, p. 625.
Windscheid, B. y Muther, T., Polémica sobre la ‘actio’, EJEA, Buenos Aires, 1974.
von Bulow, Oskar, La teoría de las excepciones procesales y los presupuestos procesales, El Foro, Buenos Aires, 2008.
Imbrogno, Paula M., Demasiados abogados…¿pocos procesalistas?, Revista de la Asociación Argentina de Derecho Procesal, n° 7, junio 2011, p. 101/114
Roitman Rosenmann, Marcos;"El pensamiento sistémico. Los orígenes del social-conformismo" Siglo XXI, Buenos Aires, 2003, p. 49 y 50.
Bourdieu, Pierre, Homo Academicus, Siglo XXI, Buenos Aires, 2008, p. 94/95.
Robinson, Ken, El elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo, Conecta, Buenos Aires, 2014, p. 65/70.
"El rechazo de la facultad de pensar, en tanto diferencia específica de la condición humana, reduce la vida de la persona a un comportamiento conductista donde prima la capacidad de sobrevivir en un mundo cerrado. Mundo en el cual no se contempla la posibilidad de cambiar su dirección ni su horizonte histórico. El ser humano, transmutado en operador sistémico, se conforma con el destino que le es transmitido por las reglas del sistema.
La vida del operador sistémico transcurre entre la complacencia y el conformismo de no querer modificar la realidad. Sus movimientos se limitan a transitar alegremente entre redes que no conoce, que no domina, pero que le son útiles para llegar a ninguna parte. Sólo debe acatar las reglas del juego, y en ellas se penaliza el pensar alternativo y crítico.
Pero ¿qué mide un hombre así concebido? Un individuo competitivo y depredador. Un individuo donde la ley es la ley del más fuerte, del más hábil y el mejor dotado para sobrevivir en un orden sistémico. Roitman Rosenmann, Marcos;"El pensamiento sistémico. Los orígenes del social-conformismo" Siglo XXI, Buenos Aires, 2003, p. 107.
Sztajnszrajber, Darío, ¿Para qué sirve la filosofía? (Pequeño tratado sobe la demolición), Planeta, 2014, p.324.
Sztajnszrajber, Darío, en Desencajados.

 

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